4. VESTIDA.

Día y noche alardeó de su uniforme,
al entrar a casa el sueño la envuelve,
a su escueto coqueteo ella se vuelve,
y se entregó a él sometida y conforme.


Mi aciaga mente divaga, inconforme,
por qué a la luz su mirada no vuelve,
y sí a la antiluz que su piel disuelve,
mi aciaga mente divaga, no informe.


Pasará sus días siempre vestida,
y con su sensual y carnal ropaje
a todos embriagará, decidida.


Y muy pocos odiarán su brebaje,
que bárbaramente mata a escondidas
y que mentes cambia, con rico traje.


AÑO DE CREACIÓN: 2010.
AUTOR: Mariano Reyes.